El Juicio Final

Escrito por David Wilkerson

El apóstol Pablo, uno de los más fieles servidores de Dios, tenía tres motivaciones importantes detrás de su fidelidad: Esperanza, amor y temor.

Pablo tenía una bendita esperanza de vida eterna que lo motivaba a ser fiel; tenía también un gran amor por Cristo, en 2ª. de Corintios 5:14 dice: “Porque el amor de Cristo nos constriñe” dando a entender que lo impulsaba a permanecer fiel a Dios; pero, la fidelidad de Pablo también estaba motivada por otra cosa, el temor reverente que le producía pensar en aquel día, en que iba a estar ante el Juez del mundo en el Día del Juicio.

Hoy, la gran mayoría de los cristianos sólo poseen las dos primeras motivaciones. Cada creyente confiesa tener esperanza de vida eterna. Muchos dicen con toda sinceridad. “Yo conozco y amo a Jesús con todo mi corazón”, pero lo que está faltando en la Iglesia de Jesucristo en estos últimos días es esa tercera motivación: La tremenda realidad de que un día estarán ante el Dios Santo y tendrán que dar cuenta de cada una de sus acciones, pensamientos y motivos. [Muy pocas veces y eso si lo hacemos, pensamos en aquél Día del Juicio].

Es esta verdad de que ha de llegar el Día del Juicio, la que produce creyentes serios y santos. Los que evitan pensar en ello son usualmente fríos, descuidados e indulgentes.

Sin embargo, en algún momento quizás no muy lejano, cada persona se presentará en el lugar del Juicio para ser juzgado por Jesucristo: “Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo” [2ª. Corintios 5:10] “De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí”. [Romanos 14:12]. En este mismo momento, los ángeles están ya listos para recibir la orden de Jesús para reunir de todos los rincones de la tierra, tanto a los inicuos, como a los justos. “Enviará el hijo del hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad.” [Mateo 13:41]

Todos los ricos, famosos y poderosos de todas las épocas serán traídos y se presentarán ante Él: “Y los reyes de la tierra, y los grandes, los ricos, los capitanes, los poderosos... se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes; y decían a los montes y a las peñas: Caed sobre nosotros, y escondednos del rostro de aquél que está sentado sobre el trono, y de la ira del cordero; porque el gran día de su ira ha llegado; ¿Y quien podrá sostenerse en pie?” [Apocalipsis 6:15-17]

Hay una actriz famosa que habla constantemente de la reencarnación, asegura que ha vivido muchas vidas y que cuando muera, regresará a la tierra en otro cuerpo. ¡Qué terror les espera a ella y a sus seguidores! Un ángel del Señor será enviado a sus tumbas, uniendo cuerpo y alma. Repentinamente descubrirán que no hay otra vida. En lugar de eso, serán llamados por el Juez a la última corte, una corte sin apelaciones. Y la única vida después de está vida, será la eterna condenación para todos los que lo rechazaron.

Ciertamente, los ángeles reunirán toda la “cizaña” los pecadores e inicuos y los arrastrarán en manojos para quemarlos. [Ver Mateo 13:40,30]. Ellos no vendrán voluntariamente, sino gimiendo, llorando y crujiendo los dientes.

DIOS TIENE REGISTRADO EN LIBROS LO QUE CADA ALMA HA VIVIDO, DESDE ADAN

Dios guarda por escrito cada acción de toda persona, cada uno de sus pensamientos, palabras y obras. Los motivos del cristiano están en un “libro de registro”, el Libro de la Vida. En el día del Juicio, Cristo recordará a todos los que están en ese libro:

“Entonces los que temían a Jehová hablaron cada uno a su compañero; y Jehová escuchó y oyó, y fue escrito el libro de memoria delante de Él para los que temen a Jehová... Y serán para Mí especial tesoro, ha dicho Jehová de los ejércitos, en el día en que yo actúe; y los perdonaré, como el hombre que perdona a su hijo que le sirve.” [Malaquías 3:16-17]

Si usted ama a Jesús con todo su corazón y está purificado por Su sangre, entonces su nombre está inscrito en el Libro de la Vida. Los tales no tienen porque temer a este mensaje; de hecho, debe traer gran gozo a su corazón lo que Dios tiene planeado para los que le aman.

Pero existe el Libro, y aparte están los libros. La Biblia dice que cada persona tiene su propio libro, donde se encuentra escrito cada acontecimiento de su vida en la tierra. “Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo... Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y otro libro fue abierto... y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras.” [Apocalipsis 20:11-13]

Los malvados y los inicuos serán juzgados por todo lo que está escrito en esos libros, uno por uno, ante el Juez de toda la tierra.

Las Escrituras dicen que cada persona tendrá un cuerpo resucitado en ese tiempo. Los pecadores tendrán un cuerpo “Preparado para destrucción.” [Romanos 9:22]. Pero a los santos les será dado un cuerpo nuevo, como el del Señor. Cuando termine el Juicio, el Cordero se levantará de Su trono y guiará a Su rebaño al paraíso eterno.

Sin embargo, antes que el Juez haga esto, Él nos llamará a Su lado mientras juzga a los malvados: “Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como Yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en Su trono.” (Apocalipsis 3:21). Jesús nos dirá a nosotros: Vengan siéntense a mí derecha mientras el Juicio procede.

TRATE DE IMAGINAR EL ESCENARIO MIENTRAS COMIENZA EL JUICIO

Hitler gritará con agonía mientras el Juez le dice a Sus ángeles que lean la lista de los nombres de cada judío que asesino. Seis millones de nombres; los de cada hombre, mujer y niño que mato. Cada grito será repetido, cada clamor desde los hornos se escuchará nuevamente. Todos sus verdugos compartirán su terror.

Después pasara él ejército de doctores y enfermeras que ayudaron a abortar, de pie ante el Juez, temblaran conforme escuchen la lista de los nombres de millones de bebés. Dios tiene un nombre para cada uno, porque de acuerdo con las Escrituras ellos fueron conocidos desde la eternidad. [Ver Jeremías 1:5]. Cada grito dentro del vientre será vuelto a oír, mientras los doctores que cometieron estos actos asesinos tendrán que estar de pie escuchando. Cada madre que permitió que su bebé fuera asesinado verá la vida que Dios había planeado para su hijo y como se la robó. El Juez expondrá todo.

Luego pasarán los que “descuidaron su salvación”. [Ver Hebreos 2:3]. Ellos estarán muy espantados, no creyendo estar numerados entre los transgresores. Se oirán sus clamores: “Nosotros fuimos a la iglesia, diezmábamos. Te llamamos por tu nombre. No éramos malvados”. Pero el Juez dirá: “Todas nuestras justicias como trapo de inmundicia.” [Isaías 64:6]. Otros dirán: “Nosotros echamos fuera demonios, sanamos a los enfermos. Hicimos obras grandiosas en tu nombre.” Pero el Juez contestará: “Os digo que no sé de donde sois; Apartaos de mí todos vosotros, hacedores de maldad.” [Lucas 13:27]

Un ángel se parara en medio de ellos, repitiéndoles las Escrituras que ellos escucharon durante su vida: “No atendieron con diligencia las cosas que oyeron” [Ver Hebreos 2:1).

También ante el trono estarán muchos otros rostros que recuerdo, no conozco sus nombres; sólo recuerdo el odio que vi en sus caras y las terribles blasfemias que salían de sus labios: Son las caras de tres lesbianas, viéndome fijamente al frente de un edificio de oficinas en Manhattan. La “operación rescate” estaba evangelizando ante una clínica de abortos. Y esas tres muchachas gritaban y maldecían: “Saquen su basura de Cristo de las calles. Tomen a su Jesús y métanse nuevamente en sus hoyos”.

Es la cara del doctor que abortaba, el hombre que hizo una fortuna matando a niños no nacidos. El levantó el puño amenazando a los cristianos, las venas de su cuello estaban hinchadas, y el odio llenaba sus ojos. Y en alta voz gritaba; “Voy a agarrarlos por esto, los voy a demandar. Ustedes me la pagarán.”

Están asimismo las caras de los homosexuales llenos de lujuria desfilando por el Círculo de Colón durante el desfile “Orgullo Homosexual” en Nueva York hace dos años. Yo estaba observando cómo 250,000 activistas homosexuales marchaban. El solo hecho de ver a alguien cargando una Biblia causó que se levantaran coros burlones: “!Jesús fue homosexual. Dios es homosexual!” y perversas rimas:

“Somos maricones y aquí estamos Cuiden a sus hijos Que por ellos vamos.”


No fueron las palabras blasfemas o la increíble arrogancia lo que me afectó, fue el odio por Cristo, la mirada que decía que si Jesús estuviera allí ese día, con gusto lo hubieran clavando del árbol más cercano al Parque Central.
Sin embargo, de pronto estarán ahí ante el trono del juicio, agrupados en un montón, paralizados con agonía y temor. Es el día de la ira y la venganza de Dios. Ahora, conforme cada libro es abierto, y cada acto vil es leído en voz alta, ¿Qué ha sucedido con sus burlas? ¿Dónde están ahora sus atrevidas blasfemias a lo más sagrado? ¿Dónde quedaron sus gritos?

Recientemente prediqué en la universidad de Yale, cuando un grupo de activistas homosexuales entraron con pancartas tratando de interrumpir la reunión. Mi sermón era sobre el infierno y conforme yo hablaba, un silencio solemne del Espíritu Santo se hizo en el lugar. El silencio era tan abrumante que un reportero dijo: “Parecía que hasta mi lápiz hacía ruido”, los homosexuales no se movían, estaban paralizados. En ese momento entendí cómo será para ellos el día del Juicio, cuando tengan que estar delante del Señor Jesucristo.

Las Escrituras declaran: “Por tanto, no se levantarán los malos en el Juicio.” [Salmo 1:5] Vea ahora a otros temblando ante el trono del Juicio: Los jueces que permitieron que niños no nacidos fueran asesinados. Profesores universitarios ateos, que llenaron a toda una generación de aversión y odio por Cristo. Políticos mentirosos que quitaron la oración y a Dios de nuestra sociedad. Presidentes sin Dios, dictadores y líderes de mucha gente. Actores y directores de cine que blasfeman contra Cristo. Artistas que despreciaron su obra, pintando la cruz sumergida en un excusado. Banqueros, gente de negocios, ricos, los que en un tiempo se mostraban orgullosos y nunca tuvieron tiempo para Él. Ahora, ¿Qué estarán haciendo?

Allí estarán parados, oyendo y esperando su turno, escuchando al Angel del Señor clamar entre ellos: “Sabed que vuestro pecado os alcanzará.” [Números 32:23]

EL JUEZ LLAMARA TESTIGOS

El Juez, Jesucristo, llamará testigos. Ellos testificarán ya sea por usted o en contra de usted.

1.- El primer testigo es la Palabra de Dios: “El que me rechaza, y no recibe Mis palabras, tiene quien le juzgue; la Palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero.” [Juan 12:48]

Tendrán que dar cuentas de cada sermón, cassette o canto evangelístico escuchado; de cada versículo de la Biblia o folleto leído. Jesús dice: Cada palabra que Yo te he hablado te juzgará en ese día. Mi Palabra será testigo.

2.- Se levantarán testigos tales como los hombres de Nínive, los hombres de Sodoma y la reina de Sabá. Jesús dice: “Los hombres de Nínive se levantarán en el juicio con ésta generación, y la condenarán; porque ellos se arrepintieron a la predicación de Jonás, y he aquí mas que Jonás en este lugar. La reina del Sur se levantará en el Juicio con esta generación, y la condenará; porque ella vino de los fines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón, y he aquí mas que Salomón en este lugar.” [Mateo 12:41-42]

Cuando usted esté ante el Juez y su libro sea abierto, la vasta multitud de ninivitas vendrán al frente. Los que murieron en el holocausto de Sodoma y Gomorra vendrán al frente, así como los de Tiro y Sidón. Esos malvados lo rodearán, asombrados de la gran lista de oportunidades que usted tuvo de recibir la Palabra de Dios: Biblias, cassettes, radio, televisión, maestros, amigos, familia, etc., clamarán: El juicio de éste hombre debe ser peor que el nuestro. ¿Cómo pudo rechazar tantas oportunidades y negar tanta Luz? Nosotros no tuvimos una Biblia, ni recordatorios constantes, ninguna segunda oportunidad. Y él la tuvo.

Jesús dice que Sodoma se hubiera arrepentido si hubiera escuchado lo que usted ha escuchado: “Porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en ti, habría permanecido hasta el día de hoy” [Mateo 11:23]. Los hombres de Sodoma se hubieran vestido de cilicio y ceniza si hubieran escuchado un fragmento de la predicación evangelística que usted ha escuchado.

3. Predicadores y pastores serán llamados como testigos: “Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones” [Mateo 24:14]

Nosotros los pastores tendremos que estar parados y testificar de su asistencia a la casa de Dios. Usted escuchó la predicación del Evangelio de Cristo. Deberemos testificar ante el Juez de toda la tierra, cada verdad que usted escuchó ya sea a su favor, o en su contra.

QUIZAS LAS ALMAS MAS DESGRACIADAS QUE ESTARAN ANTE EL JUEZ, SERAN ESAS QUE LA BIBLIA LLAMA “SIERVOS INUTILES”

Estos eran los siervos, es decir, los que se decían a sí mismos por el nombre del Señor. Mientras preparaba este mensaje, éste era el grupo que más me preocupaba. El “Siervo inútil” es el que “escondió” su talento, el que fue demasiado flojo como para invertir su vida y tiempo en los intereses de Dios, y “descuido” Sus cosas. Estos son, el típico hombre o mujer, siempre ocupados, que venían a la casa de Dios una vez por semana para mantener la apariencia de religión. Sin embargo, he aquí lo que el Señor dice de ese servicio flojo y mediocre: “Siervo malo y negligente, sabías que siego donde no sembré, y que recojo donde no esparcí. Por tanto, debías haber dado mi dinero a los banqueros, y al venir yo, hubiera recibido lo que es mío con los intereses... Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.” [Mateo 25:26,27,30]

¡Cuánto lamentará el siervo inútil en el momento que se abra su libro! El Juez mostrará al mundo cuanto tiempo y esfuerzo utilizó para hacer dinero, buscando seguridad personal, haciendo crecer sus cuentas bancarias, preocupándose, ignorando a su familia, olvidando a Dios y abandonando la asamblea de los creyentes.

En ese día Dios traerá delante de él las veces que despreció las reuniones de la Iglesia; toda actividad perezosa y centrada en sí mismo. Entonces, ante los ojos de este siervo aparecerá todo lo que se dedicó a acumular: casas, carros, muebles, ropa, joyas, valores, etc.

Repentinamente, de los ojos del Juez aparecerá un rayo: El fuego de un Dios que ha sido despreciado y enciende todo como una bomba de Hidrógeno. Parado ante el Juez habrá un ángel, y en las manos del ángel un montoncito de polvo. El Señor volteará hacia el siervo inútil y dirá: “Esto es el valor total de los negocios que hiciste durante tu vida. Yo te necesitaba, pero me abandonaste. Me diste tan poco de tu tiempo, hasta que al final me sacaste de tu vida completamente. Desperdiciaste tu vida por un puñado de polvo, a pesar de que fuiste advertido que se quemaría como paja en el horno.”

¡Oh, cómo se arrepentirá en aquel día, el hombre que no tuvo tiempo para Dios! El asiste al servicio obligatorio del domingo en la mañana con su esposa e hijos, porque “es lo correcto”, pero no tiene un corazón para Dios. Nunca se le ve en las reuniones de oración o disfrutando de un verdadero compañerismo con los santos, animando y siendo animado en el Señor, como la Palabra lo ordena.

Sin embargo en el Día del Juicio, el Juez dirá: “Tomen a ese siervo inútil y échenlo fuera de Mi presencia. Su corazón no esta conmigo; nunca lo ha estado, dejó su primer amor hace mucho tiempo; no quiso que yo fuera el amor de su corazón, pues si así fuera, en todo momento de su vida yo estaría en su mente, en su negocio, en su familia, en todos sus hechos. Él hubiera puesto Mis intereses sobre todas las cosas. ¡Oh quién no tendrá temor el Día del Juicio!

¿QUÉ SIGNIFICA EL DIA DEL JUICIO PARA LOS VERDADEROS HIJOS DE DIOS?

Lo primero que hará el Juez será separar sus ovejas de entre las cabras. El no permitirá que sus justos estén contados entre los pecadores, en lugar de eso, llamará a Sus ángeles para que reúnan su manada a Su mano derecha:

“Y serán reunidas delante de El todas las naciones; y apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos. Y pondrá las ovejas a su derecha y los cabritos a su izquierda. Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo” [Mateo 25:32-34]

La Biblia es muy clara cuando dice que aquellos que permanecen en Cristo y esperan su venida, tendrán valor y confianza en ese día:

“Y ahora, hijitos, permaneced en Él, para que cuando se manifieste, tengamos confianza, para que en Su venida no nos alejemos de Él avergonzados” [1ª. Juan 2:28]. “En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del Juicio; pues como Él es, así somos nosotros en este mundo”. [1ª. Juan 4:17]

¿Cómo puede alguien tener tal gozo y confianza en el Día del Juicio? La respuesta es sencilla: porque el Hijo de Dios conoce al Juez como: Su amigo, hermano, redentor, Señor, abogado, intercesor, el amor de su corazón, su vida misma.

Hay una prueba que le mostrará si está usted o no preparado para ir al Juicio como oveja del Señor: con gozo, valor y confianza. La Biblia dice: “Si, pues, nos examinásemos a nosotros mismos, no seríamos juzgados” [1ª. Corintios 11:31]

¿Está usted dispuesto a juzgarse a usted mismo?

Si lo está, hágase estas tres preguntas:

1. - ¿Desea usted, y espera la venida del Señor? ¿Está usted deseoso de su venida? ¿Está usted soñando con el día que Él aparecerá?

“Aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo” [Tito 2:13] “Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman Su venida”

[2ª. Timoteo 4:8]

Este mundo no es nuestro hogar. Pero yo le pregunto: ¿Está usted echando raíces en este mundo?, ¿Está usted arrancando las raíces en este mundo? o ¿Está usted arrancando las raíces orando: “Jesús mantén mi corazón despierto”?

“Esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios... Por lo cual, oh amados, estando en espera de éstas cosas, procurad con diligencia ser hallados por Él sin mancha e irreprensibles, en paz.” [2ª. Pedro 3:12,14[

Jesús dijo: “Negociad entre tanto que vengo.” (Lucas 19:13). Todos debemos de continuar con nuestra vida diaria y nuestro trabajo. Pero en cada momento de nuestro día, nuestros corazones deben de clamar, “Sí, ven, Señor Jesús.” [Apocalipsis 22:20]

2. - ¿Son sus enemigos los enemigos de Dios? ¿Está usted en la batalla contra los que se oponen a Dios? ¿Ha hecho suya la batalla de Él en contra de la carne, el mundo y el diablo? o ¿Ha dejado usted la batalla en las manos de otros miembros del cuerpo de Cristo?

Si usted se va a parar ante el mundo y juzgar a los enemigos de Dios el Día del Juicio, usted tiene que hacerlos sus enemigos ahora. David dijo: “¿No odio, oh Jehová, a los que te aborrecen, y me enardezco contra Tus enemigos? Los aborrezco por completo; los tengo por enemigos.” [Salmo 139:21-22]

Sí, Jesús dijo que debíamos de amar a nuestros enemigos. Pero, ¿Qué de sus enemigos, esos que le odian, rehusan su gracia y misericordia, y difaman su nombre y lo arrastran por el lodo? Nosotros no debemos odiar a los hombres, sino que debemos aborrecer el pecado que está en sus corazones y los poderes demoniacos que los gobiernan. Debemos odiar la maldad que hay en el mundo.

Sin embargo, dice usted en su corazón: “Este mundo siempre ha sido malvado, y cada día se pondrá peor, ¿Yo que puedo hacer? Por lo menos mantendré limpios mis vestidos ante Dios.” ¡No! No es así, todos estamos en la batalla. Las puertas del infierno vienen en contra de la Iglesia de Jesucristo en estos últimos días como nunca antes. Usted no puede permanecer neutral.

Dios está llamando: “¿Quién se levantará por Mí contra los malignos?” [Salmo 94:16] Cuando venga el Día del Juicio, yo quiero decir con Pablo: “He peleado la buena batalla”. [2ª. Timoteo 4:7] Quiero recibir a Jesucristo luchando, de rodillas, lleno de aborrecimiento hacia el pecado en mi vida y en el mundo.

3.- ¿Ha dejado usted de congregarse con los que de corazón limpio invocan a Dios?

“No dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.” [Hebreos 10:25]

No es casualidad que el versículo que sigue habla de “pecar voluntariamente” después que la verdad ha sido revelada. Realmente, es un hecho históricamente comprobado, que las personas se vuelven más descuidadas justo antes del Juicio y la calamidad.

Siempre, antes que cualquier sociedad se saliera de control, sus habitantes andaban en todo, menos en Dios. Haciendo dinero, detrás del placer, de su seguridad, de sus metas personales, etc., y en los últimos momentos las cosas se tornaban peores. Los creyentes abandonaban las reuniones de adoración.

El Apóstol, nos advierte, que ahora que el día está cercano, no dejemos de congregarnos, sino que es el tiempo de buscar a Dios más intensamente, y de unir nuestras fuerzas con los verdaderos vencedores.

Si su iglesia es la reunión del domingo, un Programa de Televisión, de Radio, o una reunión social, entonces amado, usted no se está congregando con los creyentes. Usted no está recibiendo o dando ánimo, como Dios nos ordena.

¿Qué es el Juicio, sino la última congregación de Su rebaño? ¿Estará usted allí voluntariamente con esperanza y con gozo? El Juez conoce a aquellos que le aman y que aman a su cuerpo, de modo que no pueden permanecer lejos de sus hermanos.

Yo le advierto. Los libros serán abiertos ese día y el Juez está tomando notas de todo en estos instantes.

¿PASO USTED EL EXAMEN?

Si usted sabe en su corazón que no está listo para estar parado ante Jesús (y ese momento no se tarda), entonces tendrá que dar cuenta por esto que ha leído hoy. Este mensaje es suficiente para condenarlo eternamente al infierno. Si lo rechaza, será testigo en su contra en el Día del juicio.

¿Es más importante para usted su trabajo, sus posesiones, o aun su ministerio, que las cosas de Dios? ¿Ha descuidado a su familia? ¿Está usted satisfecho porque va a la Iglesia cada domingo y dice en su corazón: “Yo he hecho mi parte para con Dios”?

La PALABRA del Señor es bastante clara.

ESO NO ES SUFICIENTE

Si usted se ha juzgado y se ha hallado falto, debe meditar en sus caminos ahora que hay tiempo: “Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar.” [Isaías 55:6-7]

Mensaje Escrito Salmo 91

EL SALMO NOVENTA Y UNO
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Texto bíblico tomado de la Santa Biblia, Nueva Versión Internacional, © 1999 por la Sociedad Bíblica Internacional

Traducción de Carmen Alvarez


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Yo creo que tiempos difíciles se aproximan a los Estados Unidos de Norteamérica. Debido a esto debemos saber lo que la Biblia promete en cuanto a la protección durante las dificultades.

Algunos Evangélicos están esperando que la fe desvíe el desastre. Otros están confiando en un inminente arrebato. También hay otras tradiciones, como que Dios ama tanto a los Cristianos Norteamericanos como para permitir que sufran.

Ninguna de estas tradiciones está fundada en las Escrituras sino en la decepción o en el razonamiento humano. Sin embargo, sí hay promesas bíblicas que podemos buscar para protegernos del pánico en la hora del desastre.


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EL SALMO NOVENTA Y UNO

El que habita al abrigo del Altísimo se acoge a la sombra del Todopoderoso. (Salmo 91:1 - NVI)

Es de suma importancia notar la condición de la que depende la protección Divina. La condición es que habitemos al abrigo del Altísimo.

No es suficiente haber "aceptado a Cristo". Haber tomado los cuatro pasos para la salvación no es un boleto para la bendición continua de Dios. Debemos estar morando en Cristo en este mismo instante si esperamos ser protegidos por Él.

¿Cómo habitamos en Cristo? Buscándolo a Él en todo momento, para toda decisión y bajo toda circunstancia. Debemos vivir en Él, hablar con Él, pensar en Él y buscar Su dirección continuamente. Cristo siempre debe ser lo principal en nuestra mente.

Debemos estar presentando nuestro cuerpo como sacrificio vivo, considerando en nuestra mente las cosas de arriba, dando gracias por todas las bendiciones y haciéndole saber nuestras peticiones.

Habitar en Cristo es una forma de vida. En toda manera debemos considerarlo. Si siempre consideramos a Cristo en las cosas pequeñas, nos daremos cuenta que haremos lo mismo en las grandes crisis. En los asuntos "pequeños" son en los que se nos olvida considerar al Señor, y son en los asuntos pequeños en los que tropezamos.

"Se acoge a la sombra del Todopoderoso." Los días que se aproximan en Norteamérica van a ser tumultuosos.

Habrá confusión, la gente correrá de aquí para allá en su confusión. El individuo que está habitando en Cristo será acogido, tendrá reposo. Él está viviendo a la sombra de Dios. No le teme a la muerte ni a cualquier otra cosa que el futuro le presente.

Yo le digo al SEÑOR: "Tú eres mi refugio, mi fortaleza, el Dios en quien confío." (Salmo 91:2 - NVI)

Dios es nuestro refugio. Cuando el mundo exterior se vuelve oscuro y peligroso corremos hacia Dios así como un niño corre hacia su madre o padre. Nosotros nos refugiamos en Él.

Dios es nuestra fortaleza. Cuando el enemigo se acerca, nosotros regresamos a la fortaleza. Estamos a salvo detrás de las paredes impenetrables del Señor. Las fuerzas de las tinieblas no tienen poder alguno que pueda abrir brecha para irrumpir en esas paredes. Estar sitiado por el enemigo, sin importar por cuánto tiempo, nunca puede llevar a la rendición. Estamos a salvo en el Señor.

El Señor es nuestro Dios, no el placer, ni el dinero, ni el entretenimiento, ni la violencia, ni la brujería, ni nuestro estómago, ni la popularidad, ni el éxito, ni nuestro talento o educación, ni ningún otro ser humano, sino sólo el Señor. Nosotros lo adoramos únicamente a Él porque Él ha quitado los ídolos que teníamos.

Confiamos en Dios porque se mantiene fiel bajo toda circunstancia. Hay mucha plática hoy en día sobre la fe, y la fe es importante. Cuando tenemos fe tenemos la victoria y podemos avanzar firmemente hacia adelante.

La confianza es diferente. La confianza es nuestra dependencia desvalida en la fidelidad absoluta de Dios. A veces somos presionados a avanzar más allá del punto de la fe y todo lo que nos queda es una confianza ciega de que Dios, de alguna manera, está allá arriba y nos librará. En nuestro momento de debilidad y vencimiento no podemos expresar fe, pero podemos confiar. No estamos en una victoria gozosa, pero estamos confiando, y esto nos ayuda a deshacernos del temor.

¿Has estado ahí? ¡Yo sí!

Sólo él puede librarte de las trampas del cazador y de mortíferas plagas. (Salmo 91:3 - NVI)

Satanás siempre está poniendo trampas para que caigan los creyentes. Éstas están escondidas por los caminos donde generalmente pasamos.

Si no estamos en oración, si estamos viviendo descuidadamente, si no estamos habitando en Cristo, quizá repentinamente nos encontremos atrapados en la trampa de la tentación y del pecado. El Señor nos aconseja que oremos: "No nos dejes caer en tentación". Pero nosotros pensábamos que esta oración era para esos pecadores impíos en alguna otra parte del mundo. No nos dábamos cuenta de que estamos a punto de encontrarnos en una situación de la que no podremos escapar.

Si estamos morando en Cristo, como debemos estarlo, Él evita que caigamos en la trampa.

A veces el Señor permite que seamos cernidos por Satanás, aun cuando hemos estado orando y teniendo cuidado. Entonces pasamos por dolor y confusión. Si nuestra fe no nos falla, el Señor nos llevará hasta el triunfo. Pero nunca debemos forcejear nuestra salida de la prisión de Dios, porque al hacerlo rompemos las leyes de Dios. Debemos mantenernos ante el Señor, esperándolo pacientemente. A su debido tiempo Él nos liberará.

"Te librará de mortíferas plagas." Hoy en día existen varias plagas importantes en Norteamérica, como el SIDA, como otras enfermedades venéreas, como el cáncer, como la tuberculosis y como la diabetes. No digo que éstas nunca hagan sufrir a los Cristianos, ya que a veces lo hacen. Sin embargo, tenemos la Palabra de Dios que dice que Él nos librará.

¿Qué hacemos cuando nosotros o algún ser querido se enferma de alguna enfermedad temida? Oramos, oramos y oramos, mientras tanto seguimos avanzando hacia Dios con todas nuestras fuerzas. Él siempre nos escucha.

Observa lo siguiente, ya que presenta lo que aparentemente es una contradicción:

Ustedes serán traicionados aun por sus padres, hermanos, parientes y amigos, y a algunos de ustedes se les dará muerte. Todo el mundo los odiará por causa de mi nombre. Pero no se perderá ni un solo cabello de su cabeza. (Lucas 21:16-18 - NVI)

"A algunos de ustedes se les dará muerte." "No se perderá ni un solo cabello de su cabeza."

Cuando estamos habitando en Dios, Él siempre nos libera de las mortíferas plagas y de cualquier otra cosa que quiera hacernos daño. Y sin embargo, a veces los Cristianos enferman y mueren. Pero las Escrituras no pueden ser quebrantadas.

La respuesta a la aparente contradicción es que Dios no considera nuestra carne como algo de significado eterno. "La carne no vale para nada", exclamó Jesús.

Dios sabe el número de cabellos en nuestra cabeza. Supongamos que morimos quemados en un incendio. Todos nuestros cabellos son quemados. ¿Han perecido? No, claro que no. ¿Por qué? Porque Dios los resucitará en la resurrección.

Así que la Palabra se mantiene verdadera. Cuando estamos morando en Él, Dios siempre nos salva de daño que pueda ser verdadero y duradero, así como lo prometió.

Necesitamos adquirir una perspectiva más celestial. Debemos poner nuestras mentes en las cosas de arriba. ¡Necesitamos establecer nuestros tesoros en el Cielo!

Pues te cubrirá con sus plumas y bajo sus alas hallarás refugio. ¡Su verdad será tu escudo y tu baluarte! (Salmo 91:4 - NVI)

Estamos entrando en tiempos peligrosos, en una época de horrores morales. En Norteamérica nuestro gobierno ya está en desorden. Existen profundas divisiones culturas en nuestra sociedad, y no sólo del tipo racial y religioso. Este problema tiene que ver con valores, donde algunos favorecen un estilo de vida con más libertades mientras que otros son más conservadores en sus puntos de vista. Tan intensos son los sentimientos que se están generando que una guerra civil, quizá en una escala relativamente menor, no es imposible. Demagogos usarán éstas pasiones para formar seguidores; intentarán forzar estas divisiones para canalizarlos a ser de tipo racial o religioso, creando estereotipos. Los medios de comunicación harán lo mismo porque el sensacionalismo vende periódicos.

Además, debido a que prevalece el pecado, no sería poco común que pronto Dios nos visitara con catástrofes, tales como terremotos, hambre, y colapso económico.

Nosotros los Norteamericanos no estamos acostumbrados a que las guerras se lleven a cabo en nuestra tierra, ni a las profundas privaciones sufridas por otras naciones. Pero quizá las cosas cambien rápidamente. Para cuando este texto aparezca en Internet tales peligros y angustias quizá ya hayan sucedido.

Entonces, nosotros los creyentes en Cristo estaremos muy agradecidos por el poderoso escudo protector de Dios, por el baluarte que Él provee en contra de los ataques del enemigo.

No temerás el terror de la noche, ni la flecha que vuela de día. (Salmo 91:5 - NVI)

Numerosas personas Norteamericanas están afligidas por el temor, por la ansiedad, por la depresión. Pensarías que con las bendiciones materiales que disfrutamos estaríamos relativamente libres de temor. Éste no es el caso.

La ansiedad y la depresión clínica no son ignoradas con "¡Sólo alaba al Señor y ten fe!" Éstas son enfermedades reales para las que varios medicamentos han sido desarrollados.

No es poco común que Cristianos dedicados tengan problemas emocionales basados en el temor. A veces los consejos profesionales son de mucha ayuda y necesarios. Pero, nuevamente, una confianza consistente en el Señor logrará eventualmente la victoria sobre el temor.

"La flecha que vuela de día" se refiere a la guerra. Nosotros en Estados Unidos no hemos experimentado guerra en nuestra tierra como ha sido cierto de Alemania, Francia, e Inglaterra, por ejemplo. Dios nos ha considerado para ser protegidos y bendecidos.

Si la guerra se suscitara, podemos permanecer libres del temor si estamos dispuestos a habitar en Cristo. ¿A qué debemos temerle? Si hay escasez o peligro, Cristo estará con nosotros, Él proveerá y nos protegerá. Si nosotros o algún ser querido es asesinado, iremos a un lugar mucho mejor. Así que para el individuo que ama al Señor y que lo busca continuamente no hay ningún motivo para sentir temor.

Ni la peste que acecha en las sombras ni la plaga que destruye a mediodía. (Salmo 91:6 - NVI)

Los hospitales de los Estados Unidos están llenos con personas sufriendo de enfermedades espantosas. Qué aterrador debe ser el diagnóstico de SIDA, y sin embargo, Dios todavía está presente para la persona que lo busque. Muchos Norteamericanos contestan el teléfono para escuchar que su biopsia, o la biopsia de alguno de sus hijos, es positiva. ¡El terror te llega de sorpresa! El sustentador de la familia, preocupado por el bienestar de su familia, se despierta en la noche con dolores de pecho. ¡El terror te llega de sorpresa!

Pero la Palabra incambiable de Dios dice que no les temeremos. Sólo manteniendo una relación cercana con Jesucristo podemos ser liberados del temor a las enfermedades que nos acechan en la oscuridad.

"La plaga que destruye a mediodía." Últimamente en Norteamérica hemos tenido huracanes e inundaciones destructivas. Si nosotros los Cristianos no nos arrepentimos de nuestra maldad y volvemos al Señor, orando diariamente por nuestra nación, quizá veamos muchas más expresiones violentas de la furia de la naturaleza. Yo creo que desde el suelo, la sangre de los fetos abortados está clamando a Dios. El resultado quizá sean inundaciones paralizantes, terremotos, e incendios que afectarán a más de pequeñas áreas geográficas.

Podrán caer mil a tu izquierda, y diez mil a tu derecha, pero a ti no te afectará. (Salmo 91:7 - NVI)

La predicación actual sobre la protección en contra de los desastres que parecen estar muy próximos es que no debemos temer porque nos iremos a nuestro hogar en el Cielo antes de que cualquiera de estos suceda. Por esto los creyentes no toman a Dios en serio en muchas ocasiones. ¿Por qué habrían de hacerlo? ¡Si no estarán ahí!

Algunos enseñan que los Cristianos del primer siglo han estado esperando un arrebato que sucederá en cualquier momento. (Yo no creo que un estudio imparcial apoye este parecer.)

De cualquier manera, ¡detente y piensa! Por dos mil años dicen que los Cristianos han estado esperando un arrebato que sucederá en cualquier momento. Pero durante este tiempo ¿cuántos Cristianos han sido torturados y asesinados debido a su fe? Ya que indudablemente esto es verdad, ¿no hubieran sido más sabios si se hubieran preparado sólo por si el arrebato no sucediera durante sus vidas? ¡Por dos mil años!

Lo mismo sucede hoy. ¿No sería más sabio para nosotros que los Cristianos se prepararan para enfrentar el día malo, sólo en caso de que otros dos mil años transcurran antes del regreso del Señor?

"Sí, pero sabemos que Él está por venir muy, muy pronto."

Existe evidencia en los escritos del Apóstol Pablo que él pensaba que el Señor regresaría pronto.

El Señor dijo, "Vengo pronto". Esto se dijo hace dos mil años.

También es un hecho que profecías importantes todavía no se han cumplido, como que surja el Anticristo y la unión de las naciones en contra de Jerusalén. Estos eventos no sucederán de la noche a la mañana. Sucederán en el transcurso de algún tiempo antes de la venida del Señor. Las enseñanzas que enseñan lo contrario están basadas en especulaciones y emociones, no en exégesis disciplinada y bíblica, por lo menos ésta ha sido mi experiencia.

Cuando la pantalla de la "dispensa por la gracia" es puesta sobre el texto del Nuevo Testamento, se crean numerosas inconsistencias que deben explicarse con comentarios como: "ese versículo sólo se aplica a los Judíos"; o, "hay cosas que nosotros no entendemos"; o, "la gente de la época de Pablo podía leer entre líneas y comprender su referencia a querer decir otra cosa de lo que parece en la superficie"; o, aun más sospechoso, "el término Griego apostasía (rebelión en contra de Dios) significa "cayéndose de la tierra".

Este tipo de explicación parcial no sería permitido con ninguna doctrina cardinal de Evangelismo. ¿Por qué es tolerada con la esperanza bendita de la Iglesia?

La protección del Señor no consiste en ser sacados para ir al Cielo, sino en lo que está declarado: "Podrán caer mil a tu izquierda, y diez mil a tu derecha, pero a ti no te afectará". Este es el consuelo bíblico. La noción de que seremos elevados al Cielo antes de que surja el Anticristo no está en las Escrituras. No hay ni un versículo en la Biblia que diga que el propósito de los santos de ser arrebatados cuando el Señor aparezca es para protegerlos de sufrir daño. ¡Ni un solo versículo! ¡Ni uno solo!

Yo pienso que los ministros cuya intención es predicar y enseñar la Palabra de Dios deben considerar dejar de anunciar un "arrebato" de los creyentes antes de la tribulación hasta que puedan encontrar un versículo que diga claramente que el propósito de que los creyentes sean elevados es para protegerlos de sufrir daño.

No tendrás más que abrir bien los ojos, para ver a los impíos recibir su merecido. (Salmo 91:8 - NVI)

No estaremos escondidos en el Cielo cuando venga la destrucción, a excepción de que hayamos muerto en el transcurso. Más bien, estaremos presentes sobre la tierra donde podremos observar a los impíos recibir su merecido.

Observa lo siguiente:

Los malvados conspiran contra los justos y crujen los dientes contra ellos; pero el Señor se ríe de los malvados, pues sabe que les llegará su hora. (Salmo 37:12,13 - NVI)

Hoy en Norteamérica vemos lo que muchos de nosotros percibimos como la exaltación de gente mala. Cuando nos comportamos con rectitud y justicia y sugerimos que otros hagan lo mismo, ellos se enojan excesivamente. Quienes no le temen al Señor insultan a "esos fundamentalistas de la derecha que están destruyendo el partido Republicano". Debe hacerse notar que este es un estereotipo porque hay muchos Norteamericanos que no son Cristianos que se están conduciendo con rectitud y que tienen integridad.

Por favor observa cuidadosamente que el conflicto, en el versículo anterior, no es entre los que son Cristianos y los que no lo son, sino entre los justos y los malvados.

Muchos Cristianos son malvados. Muchos que no son Cristianos son rectos y tienen integridad.

Los malvados no se alteran demasiado por nuestra fe en la sangre expiatoria ni por nuestras conversaciones sobre mansiones en el Cielo. Más bien, ellos "conspiran contra los justos y crujen los dientes contra ellos" por el tema del comportamiento de rectitud. Por ejemplo, ahora en Norteamérica (Diciembre, 1988), las personas que aman la justicia están preocupadas porque parece ser que el Presidente ha mentido. Pero la mayoría de los Norteamericanos parece considerar la mentira como una flaqueza humana perdonable. Aquí hay una cisma y está ayudando a que surja pasión violenta.

Ahora observa, el Señor no hace lo mismo y cruje Sus dientes a los malvados ni tampoco quiere que tu o yo lo hagamos. El Señor se ríe de los malvados porque Él sabe que su día de castigo está por llegar. Él quiere que tú y yo nos riamos con Él y que nos demos cuenta de que el Señor está en control y que los malvados serán castigados a su debido tiempo.

Si se te hace imposible reírte con el Señor, entonces ora hasta que puedas hacerlo, hasta que Él quite tu enojo y tu amargura. El Señor no honra ni acepta nuestra irritación. La irritación sólo conduce al pecado. La ira del hombre no logra la justicia de Dios.

Sé un Isaac y ríete del malvado. Ellos necesitarán tu ayuda y tus oraciones a su debido tiempo.

Ya que has puesto al SEÑOR por tu refugio, al Altísimo por tu protección, (Salmo 91:9 - NVI)

Toda la ayuda y la liberación anterior dependen de que habitemos en Cristo. Morar en Cristo no significa que algún día en el pasado hallamos tomado "los cuatro pasos de la salvación". Lo que significa es que en este momento, en este mismo instante, estamos buscando a Jesús para todo lo que estamos diciendo, pensando y haciendo. Que realmente estamos morando en Cristo, viviendo en Cristo como si fuera nuestro medio ambiente, presentándole todas nuestra decisiones, preocupaciones, temores, esperanzas y sueños para que no tomemos ni un paso fuera de Su voluntad. Sólo entonces podemos reclamar como nuestras las promesas del Salmo Noventa y Uno.

David dice, "ya que has puesto al SEÑOR por tu refugio". El Señor era el refugio de David. También es verdad que el Espíritu de Dios estaba morando en David y estaba diciendo que Dios Padre es el refugio de Cristo. El Señor Jesús siempre mora en Dios y vive por la Vida de Dios. Así que debe ser verdad que nosotros siempre debemos morar en Cristo y vivir por la Vida de Cristo.

Ningún mal habrá de sobrevenirte, ninguna calamidad llegará a tu hogar. (Salmo 91:10 - NVI)

Una promesa similar es la siguiente:

El ángel del SEÑOR acampa en torno a los que le temen; a su lado está para librarlos. (Salmo 34:7 - NVI)

Para poder tener este tipo de protección, debemos cumplir con las condiciones. No es suficiente solamente asistir a una iglesia Evangélica. No es suficiente creer en una doctrina correcta con respecto al Señor Jesucristo. No es suficiente tomar "los cuatro pasos de la salvación". No es suficiente poder pensar en el pasado y decir "Yo acepté a Cristo" o "Yo volví a nacer ese día".

La salvación siempre es "hoy". El Reino de Dios es como una semilla. Está viva en nosotros y está creciendo si la estamos atendiendo. Pero es completamente posible que esa semilla muera sin haber producido fruto duradero.

El Reino de Dios no es un boleto. No podemos ser un Cristiano ayer. No podemos estar habitando en vida eterna ayer. O nuestra vida está en Cristo y recibiendo Vida eterna de Él o las fuerzas de la descomposición y la muerte se están acercando y estamos acercándonos al juicio y a la condenación.

No hay un mensaje más necesitado hoy en día en Estados Unidos que la verdad sobre que la salvación de ayer no está funcionando hoy, a excepción de que estemos morando en Cristo.

Hay numerosos versículos en el Nuevo Testamento que nos recuerdan de la necesidad de habitar en Cristo momento a momento, y de las consecuencias fatales de vivir en el mundo mientras confiamos en alguna experiencia religiosa pasada para asegurar nuestra entrada al Cielo cuando perezcamos.

Pero nosotros no somos de los que se vuelven atrás y acaban por perderse, sino de los que tienen fe y preservan su vida. (Hebreos 10:39 - NVI)

Si habiendo escapado de la contaminación del mundo por haber conocido a nuestro Señor y Salvador Jesucristo, vuelven a enredarse en ella y son vencidos, terminan en peores condiciones que al principio. (2 Pedro 2:20 - NVI)

Existen muchas advertencias como éstas en el Nuevo Testamento. Y sin embargo, la predicación actual de una gracia soberana e incondicional continúa como si éstas exhortaciones no existieran. Las iglesias Evangélicas no están prosperando hoy en día, en términos de crecimiento de una vida justa, recta y santa, debido a que la enseñanza contemporánea en muchos casos no está en las Escrituras. Nos hemos alejado de la Palabra y el Candelabro, el testimonio, nos ha sido quitado. Hemos sido debilitados espiritualmente y no nos hemos dado cuenta.

¿Qué podemos hacer? Podemos regresar a las Escrituras y comenzar a enseñar lo que los textos dicen, de versículo en versículo, en lugar de nuestras tradiciones. Si los ministros en Norteamérica regresaran a la Biblia y predicaran y enseñaran los textos inspirados pronto tendríamos el arrepentimiento nacional que se necesita en las naciones para sobrevivir.

Porque él ordenará que sus ángeles te cuiden en todos tus caminos. (Salmo 91:11 - NVI)

Nosotros no sabemos mucho sobre la gran multitud de ángeles que Dios ha creado. Lo que sí comprendemos es que muchos de ellos se rebelaron y hoy enfrentamos luchas contra ellos - algunos de los cuales aparentemente en tiempo atrás tenían una posición muy alta en la jerarquía espiritual.

¿Por qué tenemos que luchar contra ellos? Porque ellos están en rebelión en contra de Cristo. Ellos están perdiendo sus posiciones de autoridad ante Él y ante Sus santos. Ellos están en contra de todo lo que hacemos por obedecer y complacer a Jesucristo.

La reacción de Dios hacia la rebelión de los ángeles ha sido crear al hombre, y ponerlo en el trono más alto. De hecho, Dios está mudando Su trono desde Cielo hasta los corazones de Sus hijos obedientes. Desde ahí Él reinará por toda la eternidad.

Entonces, ¿qué hay de los ángeles? Los ángeles justos han sido hechos espíritus ministradores para que los hijos de Dios puedan vencer a los ángeles rebeldes y puedan tomar sus posiciones sobre los tronos que antes ocupaban los rebeldes.

Un ángel fortaleció a Cristo en el Jardín de Getsemaní. Los ángeles se regocijan cuando un pecador se arrepiente y se vuelve hacia Dios. Cristo anuncia el nombre de cada santo victorioso en la Presencia de Dios y de Sus ángeles.

Ahora encontramos que Dios le ordena a Su ángel que proteja a quienes están habitando en Cristo, que los cuide en todos sus caminos. Nosotros no podemos ver a los ángeles pero si estamos haciendo la voluntad de Dios ellos nos vigilan con el mayor celo sin importar lo que estemos haciendo. Si ellos no hicieran esto nosotros pronto seríamos destruidos.

Con sus propias manos te levantarán para que no tropieces con piedra alguna. (Salmo 91:12 - NVI)

Los ángeles de Dios nos cuidan tanto en todos nuestros caminos para que ni siquiera tropecemos con una piedra. Esta declaración nos está diciendo que Dios atiende al más mínimo detalle de nuestras actividades diarias.

Yo creo que nosotros somos elevados y liberados en muchas, muchas ocasiones de las cuales no estamos conscientes. Este cuidado y esta atención a los detalles son constantes. Los demonios pronto harían que nuestra vida fuera miserable y peligrosa si no fuéramos protegidos con la mayor diligencia.

Nuevamente, ésta promesa es para aquellos que están viviendo en todo momento en comunión con Cristo Jesús, no para feligreses típicos Norteamericanos que pasan una hora o dos en la iglesia los Domingos y que luego viven en la carne el resto de las horas de la semana. Éstos no son discípulos. Ellos pasan en Norteamérica como Cristianos pero por la definición bíblica ellos no son Cristianos. Ellos no están buscando a Cristo Jesús para cada aspecto de sus vidas. Por esto, el Salmo Noventa y Uno no se aplica a ellos.

Aplastarás al león y a la víbora; ¡hollarás fieras y serpientes! (Salmo 91:13 - NVI)

Es muy probable que ningún lector de estas líneas aplastará a un león, o a una cobra, o a una serpiente. Entonces, ¿qué es lo que se promete aquí?

El león y la víbora representan el poder de Satanás. El Cristiano verdadero, el discípulo de Jesús, no debe temerle a lo que Satanás o sus ángeles y demonios puedan hacer.

Aunque nunca debemos ser presuntuosos ni descuidados en lo que hacemos, la idea de aplastar a un gran león y a la víbora nos habla sobre tener más que protección. La acción misma representa una osadía, una osadía posible cuando estamos obedeciendo estrictamente a Dios en todo lo que estamos haciendo. Este versículo está anticipando la hora en que Satanás sea aplastado bajo los pies de los santos. Pero aun hoy, conforme Jesús nos dirija, podemos hacer caso omiso al poder de las tinieblas.

¿Recuerdas cómo sufrió Dagón, el dios pez de los Filisteos, cuando enfrentó al Dios del Arca? Lo mismo es cierto que cuando los Cristianos victoriosos se enfrentan cara a cara con las obras de Satanás, Satanás es quien es destruido.

Nosotros los Pentecosteses somos supersticiosos. Tendemos a mirar de reojo y a murmurar con respecto a las fuerzas de las tinieblas en lugar de enfrentarlas confiadamente, sabiendo del Señor Jesús que Él nos ha dado autoridad y poder sobre todas ellas.

A veces cometemos el error de reprender a los demonios o de gritarles. Esto no sólo es débil e infructífero sino que es interpretado por los demonios como adoración. Ellos adoran la atención.

Nosotros no debemos reprender al diablo sino que debemos resistirlo. Nos resistimos al diablo sirviendo a Dios y comportándonos con justicia y rectitud. A Satanás le aterra el justo y huye despavorido.

Pero pronto regresa y se dedica a planear la decepción de nuestra mente. Ya que no hay manera de que él pueda dañarnos, él puede persuadirnos a que desobedezcamos a Dios en alguna área. Satanás no tiene ningún poder sobre nosotros a excepción de que estemos pecando. Entonces, él puede entrar más allá de nuestra protección aunque nombremos el nombre de Cristo Jesús.

El Cristianismo puede ser una de dos cosas en nuestra vida. Puede ser una religión a la que nos suscribimos, obedeciendo sus preceptos así como los Musulmanes y los Budistas obedecen los preceptos de sus religiones. En éste caso el Salmo Noventa y Uno no se aplica a nosotros. El Cristianismo ha sido, por lo menos hasta recientemente, la religión predominante en los Estados Unidos.

O, el Cristianismo puede ser una experiencia diaria con el Señor Jesucristo viviente, en donde lo buscamos a Él continuamente, confiando en Él para cada aspecto de nuestra vida. Nosotros debemos presentar nuestro cuerpo como sacrificio vivo, considerando las cosas de arriba, portando nuestra cruz tras de Jesús, cantando y haciendo en nuestro corazón una melodía constante al Señor. De esta manera, lentos pero seguros, estaremos aprendiendo a vivir por Su cuerpo y Su sangre así como Él vive por la Vida del Padre.

Nosotros debemos habitar en Él así como Él habita en el Padre.

¿Cuál eres tú? ¿Acaso eres un miembro de la religión Cristiana? ¿O eres una rama del Olivo verdadero produciendo el fruto de justicia y de alabanza que las naciones pueden observar? ¿Estás mostrando la luz de tus buenas obras para que la gente pueda glorificar a Dios, o acaso tu religión consiste principalmente en asistir a la iglesia los Domingos mientras que tu personalidad permanece básicamente sin cambios?

Dagón, el dios pez, cayó postrado ante el Arca del Pacto. Satanás y sus ayudantes caerán postrados ante ti si estás siendo creado la morada de Cristo.

Yo lo libraré, porque él se acoge a mí [en mí ha puesto su amor]; lo protegeré porque reconoce mi nombre. (Salmo 91:14 - NVI)

Acogernos al Señor, poner nuestro amor en Él, y reconocer Su nombre son las condiciones para ser librados y rescatados. Amar al Señor y reconocer Su nombre no siempre quieren decir que estamos tratando de convertir a la gente a la fe Cristiana.

Amar al Señor es invitarlo a cada área de nuestra personalidad y de nuestro comportamiento.

Reconocer al Señor es buscarlo para que nos asista en todo aspecto de la vida, honrándolo y agradeciéndole continuamente por la ayuda y la sabiduría que Él nos está dando continuamente.

Hay mucho evangelismo que se está llevando a cabo en los Estados Unidos porque ministros buscan tener iglesias más grandes y con mayor número de seguidores. A veces esta evangelización es proselitismo a nuestra religión más que cualquier otra cosa. No dudo que mucho bien ha resultado del deseo de tener grandes números.

Sin embargo, algo está faltando en Norteamérica. Lo que está faltando es la presencia de grandes números de personas que amen al Señor y que le estén sirviendo de todo corazón, que lo estén reconociendo en todos sus caminos. Mucho de lo que se está haciendo hoy en cuanto al ministerio Cristiano me parece a mí que le falta el tiempo del Señor, el sentido de Su Presencia. Es como ser molido en un molino. ¿Alguna vez lo has notado?

Yo creo que si amamos con fervor al Señor y lo reconocemos en todos nuestros caminos ganaremos almas hacia el justo Jesús y no lograremos sólo a otro adherente a nuestra religión. Ya sea o no que esto sea verdad, es un hecho que el testimonio Cristiano en Norteamérica ha sido dañado por el comportamiento de algunos de los Cristianos. El pueblo Norteamericano es cínico y está viendo otras religiones para satisfacer su hambre por Dios y por lo sobrenatural.

Pero sin lugar a duda, nuestro Dios es el único Dios verdadero. Cristo Jesús está vivo y está a cargo del universo. Él nos rescatará y protegerá si nos acogemos a Él y si lo reconocemos continuamente.

Él me invocará, y yo le responderé; estaré con él en momentos de angustia; lo libraré y lo llenaré de honores. (Salmo 91:15 - NVI)

Existe una tendencia entre los Cristianos Norteamericanos de encontrar una fórmula para garantizar un matrimonio exitoso, una vida hogareña apacible, salud, paz, y felicidad. No debemos estar buscando maneras de usar las cosas de Cristo para conseguir lo que queremos.

El Señor no nos invita a que pongamos nuestra fe en la fe sino en Él Mismo. Debemos clamar a Él constantemente, dándole gracias y haciéndole saber nuestras peticiones. Cristo nos responde, no como la respuesta metafísica a alguna fórmula que hemos conseguido aplicar correctamente sino como una Persona, como una Persona viviente genuina.

Dios no es una fuente de poder que debamos explotar aplicando principios religiosos. ¿Cuántos libros hay en las librerías Cristianas que sugieren esto?

Dios es una Persona. Cristo Jesús es una Persona. Dios es nuestro Padre. Cristo Jesús es nuestro Hermano mayor.

Cristo no vino a la tierra para hacer una demostración de principios espirituales que nosotros debemos imitar para recibir poder para hacer milagros. Cristo vino al mundo para morir como sacrificio por los pecados del mundo. Después resucitó de entre los muertos en forma corporal. ¡Él es una Persona!

Luego, Él ascendió dejando a Sus santos amados al Espíritu Santo en forma de sabiduría, conocimiento, poder milagroso, virtud de sanidad, y otros, con el propósito de madurarlos a Su imagen.

Cuando un número suficiente de santos haya llegado a la madurez espiritual, Él regresará con ellos e instalará Su Reino sobre la tierra. Ellos son Su Esposa, Sus hermanos, Su Cuerpo mismo. Ellos son indudablemente uno con Él. Él es la vida de ellos. Él es la Vid y ellos son las ramas. Ellos son uno en Él así como Él es Uno en el Padre. Ellos lo siguen a dondequiera que Él vaya.

Intentar imitar a Cristo para obtener poder y sabiduría que uno pueda usar para sus propios fines (como sea que se matice con términos religiosos) es ser igual a Satanás, es decir, querer ser como Dios sin volverse parte de Dios. Acercarnos a la salvación Cristiana con esta perspectiva es tomar parte del espíritu del Anticristo y del Profeta Falso. Ésta perspectiva vende libros y por esto encuentra su camino hasta las librerías Cristianas, que a veces parecen ignorar los méritos de la mercancía que están vendiendo.

Lo colmaré con muchos años de vida y le haré gozar de mi salvación. (Salmo 91:16 - NVI)

¿Cuántos son "muchos años de vida"? Muchos años de vida es una vida suficientemente larga para ser satisfactoria.

Muchos Cristianos de edad avanzada están aquí más allá de su tiempo señalado, yo creo, porque no nos decidimos a dejarlos ir. Procedimientos médicos extraordinarios son adoptados para mantenerlos con "vida" por mucho más tiempo del que realmente están viviendo aquí en la tierra.

A veces ellos están encadenados aquí por nuestras oraciones cuando en realidad Dios tiene planes para ellos en el reino espiritual que los harán gloriosamente felices. Nuestro deseo de mantenerlos aquí es comprensible, pero ¿será egoísta? Debemos preguntarnos esto.

Debe haber un momento en nuestras vidas, ya sea que tengamos diez años u ochenta años, en el que comprendamos que nuestra obra sobre la tierra ha sido cumplida, cuando ya somos una mazorca madura de elote, por así decirlo, lista para ser puesta en el granero de Dios para esperar el día de la resurrección.

¿Acaso estamos tan enamorados de este valle de sombra de muerte en que luchamos para sobrevivir que estamos dispuestos a resistir a que entremos, o a que entre un ser querido, al mundo de paz y gozo?

Dios nos satisfará con tantos años como sean necesarios para cumplir nuestra necesidad de llegar a la madurez y para hacer la contribución que nos ha sido asignada. Él conoce todos nuestros días y éstos ya han sido escritos.

Mis huesos no te fueron desconocidos cuando en lo más recóndito era yo formado, cuando en lo más profundo de la tierra era yo entretejido. Tus ojos vieron mi cuerpo en gestación: todo estaba ya escrito en tu libro; todos mis días se estaban diseñando, aunque no existía uno solo de ellos. (Salmo 139:15,16 - NVI)

Hagamos lo mejor que podamos por Dios mientras estemos vivos sobre la tierra. Entraremos a la siguiente etapa de nuestra existencia a su debido tiempo.

Dios mostrará Su salvación a quienes están habitando en Él. Su salvación no es tan obvia como quizá pensemos. No la hemos visto sólo porque hemos "aceptado a Cristo".

Recibir a Cristo Jesús como nuestro Señor y Salvador personal es el comienzo de la buena batalla de fe. Es el primer paso en el camino hacia la vida eterna. Muchas fuerzas surgen que intentan tomar nuestra corona, para evitar que produzcamos fruto duradero.

Estrecha es la puerta y angosto el camino que conduce a la vida, y son pocos los que la encuentran. Pero, si persistimos diariamente buscando a Dios, lo encontraremos.

Todo el que pida recibirá.

Todo el que continúe buscando, encontrará.

A quienes sigan tocando se les abrirá.

A muchos de nosotros nos esperan varios años de soportar pacientemente nuestra cruz detrás de Jesús. Conforme nos acerquemos al final de nuestro peregrinaje Él se vuelve aun más real y presente. Nosotros no podemos ver tan claramente como nos gustaría lo que se encuentra adelante de nosotros, pero tenemos suficientes indicios de cómo será para seguir adelante. Existe un gozo delante de nosotros que hace posible que soportemos nuestra cruz.

Sabemos por fe que Dios premia a quienes lo buscan con diligencia. Y por esto seguimos avanzando hacia adelante, dándonos cuenta que lo que deseamos en nuestro corazón no puede ser encontrado en la vida actual.

Dios conoce a quienes son de Él, y a ellos se les ha ordenado que se alejen del pecado y de la maldad. Ellos son como flechas escondidas en Su carcaj, esperando el ataque sobre el enemigo.

Existe una sorprendente cantidad de maldad que se está practicando en el día en que estamos viviendo, por lo menos en Norteamérica. Las abominaciones que están sucediendo diariamente son descritas en los periódicos. A duras penas podemos comprender las profundidades de la depravación a la que las personas están cayendo, y sin embargo nosotros podemos decir en nuestro corazón "Sigo adelante por la gracia de Dios".

Con todo esto Dios se está riendo, porque Él está en control y conoce el final de todo comportamiento malo. No nos enojemos ni nos irritemos sino que sigamos riéndonos con Dios. Sólo entonces podremos hacer el bien que hemos sido destinados a lograr en el mundo.

No hay duda de que nos estamos acercando a días de depravación moral, de alboroto social, y posiblemente de infortunios económicos y hasta de guerra. Sin embargo, no estamos preparados para que se altere nuestra existencia ordenada. El pueblo Norteamericano está acostumbrado a supermercados con repisas llenas y con variedad de productos. La mayoría de las personas tienen por lo menos algo qué comer cada día y un lugar para protegerse de la intemperie.

Si problemas fuertes se presentaran en nuestra tierra, veríamos crimen por todos lados y mucho egoísmo al ver que nuestros ciudadanos consentidos buscan evitar que se les niegue lo que quieren o necesitan, aunque tengan que hacerle daño a otras personas para lograr la satisfacción de ellos mismos. No estamos acostumbrados a ser privados de las necesidades de la vida.

La nación tendrá la necesidad desesperada de personas que puedan pararse confiadamente y manifestar la fidelidad de Dios, de personas que comprendan que la muerte llevará a quienes están confiando en el Señor Jesús a un mundo mucho mejor.

Sólo el pueblo Cristiano tiene cimientos sólidos sobre los que puede reposar. Sólo el pueblo Cristiano es la luz del mundo, y si todos están ocupados con sus propias ocupaciones entonces el resto de los Norteamericanos no tendrá a quien acudir por ayuda. El ministerio Evangélico debe comenzar a advertirle a los creyentes de lo que se acerca y a prepararlos no sólo para sobrevivir ellos mismos sino para estar conscientes de las riquezas de provisión espiritual que pueden tener a su disposición para poder ayudar a la gente asustada de su alrededor.

Bueno es el SEÑOR; es refugio en el día de la angustia, y protector de los que en él confían. (Nahúm 1:7 - NVI)


Las Guerras de los Judios

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